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	<title>Javier Martín &#39;Mercuri&#39; &#187; Alpinismo</title>
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	<pubDate>Tue, 30 Sep 2008 09:33:54 +0000</pubDate>
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		<title>ALPINISMO SUBACUÁTICO</title>
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		<pubDate>Mon, 29 Sep 2008 11:26:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javi Mercuri</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Alpinismo]]></category>

		<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[Comencé a escribir este relato sobre una servilleta de la Cafetería de Narsarsuaq, con serias dudas sobre si sería apropiado publicarlo en mi blog de desnivel. Al fin y al cabo no se trataba de una historia de escalada. De hecho no aparecería ninguna palabra relacionada con ascender, roca, magnesio, piolets&#8230;
Intenté realizar una lista de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify"><a href="http://javiermartin.desnivel.com/blogs/files/2008/09/columnas.jpg" title="COLUMNAS DE IKKAITA"></a><img border="0" align="absMiddle" width="1" src="http://javiermartin.desnivel.com/blogs/wp-admin/" height="1" />Comencé a escribir este relato sobre una servilleta de la Cafetería de Narsarsuaq, con serias dudas sobre si sería apropiado publicarlo en mi <em>blog</em> de desnivel. Al fin y al cabo no se trataba de una historia de escalada. De hecho no aparecería ninguna palabra <a href="http://javiermartin.desnivel.com/blogs/files/2008/09/img_4417-dani-baja.jpg" title="LLEGADA A NARSARSUAQ"></a>relacionada con ascender, roca, magnesio, piolets&#8230;<a href="http://javiermartin.desnivel.com/blogs/files/2008/09/groenlandia-141-baja.jpg" title="ARSUK"></a></p>
<p align="justify">Intent<a href="http://javiermartin.desnivel.com/blogs/files/2008/09/imagen-2-026-baja.jpg" title="GRADITO PROJECT"></a>é realizar<a href="http://javiermartin.desnivel.com/blogs/files/2008/09/groenlandia-141-baja.jpg" title="ARSUK"></a> una lista de las características que definían la experiencia que estaba <a href="http://javiermartin.desnivel.com/blogs/files/2008/09/imagen-2-026-baja.jpg" title="GRADITO PROJECT"></a>deseando contar. Este fue el resultado:</p>
<ul>
<li>
<p align="justify">- Naturaleza salvaje</p>
</li>
<li>
<p align="justify">- Exploración</p>
</li>
<li>
<p align="justify">- Meteorología hostil e inestable</p>
</li>
<li>
<p align="justify">- Ayuda sanitaria insuficiente o nula en caso de accidente</p>
</li>
<li>
<p align="justify">- Necesidad de buena organización logística</p>
</li>
<li>
<p align="justify">- Capacidad de adaptación frente a posibles (y probables) imprevistos</p>
</li>
<li>
<p align="justify">- Resistencia física</p>
</li>
</ul>
<p align="justify">No cabía duda&#8230;se trataba de una historia de alpinismo; alpinismo subacuático, para ser más precisos.</p>
<p align="justify"><img border="0" align="left" width="130" src="http://javiermartin.desnivel.com/blogs/files/2008/09/img_4417-dani-baja.thumbnail.jpg" hspace="5" alt="LLEGADA A NARSARSUAQ" height="100" />El escenario, como alguno habrá deducido, Groenlandia; el reto, bucear en las frías y misteriosas aguas del Ikka Fjord.</p>
<p align="justify"><a href="http://javiermartin.desnivel.com/blogs/files/2008/09/img_4417-dani-baja.jpg" title="LLEGADA A NARSARSUAQ"></a></p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p align="justify"><span id="more-8"></span></p>
<p align="justify">  El Fiordo de Ikka, al suroeste de Groenlandia, esconde un ecosistema y un paisaje únicos en el planeta, fruto de un conjunto de coincidencias. Una falla parte el fiordo longitudinalmente, permitiendo que de su lecho fluyan pequeñas surgencias de agua dulce, cargadas de carbonatos tras su paso a través de un domo de carbonatita. Las condiciones de temperatura y presión que se dan en el fondo del fiordo provocan la precipitación de cristales de un extraño mineral, la ikaita, que ayudados por la flora bacteriana se aglutinan formando frágiles columnas que ascienden hasta alcanzar la superficie. Una barrera rocosa reduce la entrada del fiordo, impidiendo la entrada a grandes <em>icebergs</em>. Otra rareza es la escasa profundidad que alcanza el fiordo, sin superar en ningún punto los 30 metros (algo realmente inusual en la zona), permitiendo que las columnas fueran descubiertas por los cazadores de la zona y por supuesto, permitiendo el buceo con escafandra autónoma.</p>
<p align="justify">Soy de los que cree que el en la vida hay que imponerse retos por sistema con el único propósito que sentir la satisfacción de superarlos. No es una convicción, ni siquiera la conclusión de algún razonamiento. Tan solo es mi estrategia para sentirme vivo. No encuentro una sensación comparable a la de un buen baño de ego (algunos lo llaman <em>satisfacción personal</em>) tras haber superado tus propias barreras.</p>
<p align="justify">Participar en una expedición científica en Ikka Fjord era un privilegio y una oportunidad que no podíamos dejar pasar. Pero para poder abordar una gran empresa con éxito uno debe tener además de la oportunidad, la capacidad y la motivación. De esto último andábamos sobrados. En cuanto a la capacidad no contábamos con apoyo local en cuanto a equipos de buceo (botellas, compresor, oxígeno terapéutico, etc.) y hubo que enviarlos meses antes. El trabajo exigía realizar numerosas mediciones &#8220;in situ&#8221; por lo que además se movilizaron gran cantidad de equipos científicos. Pero nuestro principal temor se centraba en nuestra capacidad de trabajar bajo el agua a temperaturas que oscilaban entre 0 y 2 º C.</p>
<p align="justify"><a href="http://javiermartin.desnivel.com/blogs/files/2008/09/imagen-2-026-baja.jpg"></a><a href="http://javiermartin.desnivel.com/blogs/files/2008/09/imagen-2-026-baja.jpg" title="GRADITO PROJECT"></a><img border="0" align="left" width="130" src="http://javiermartin.desnivel.com/blogs/files/2008/09/imagen-2-026-baja.thumbnail.jpg" hspace="5" alt="GRADITO PROJECT" height="100" />Cuatro días después de salir del aeropuerto de Alicante nos deslizábamos sobre las tranquilas aguas de Ikka, excitados al saber que a unos pocos metros bajo nosotros las 657 columnas de ikkaita nos esperaban. Y bajo nuestra atenta mirada y la total indiferencia de los bueyes almizcleros que pacían en las orillas, Dani y Ángel se sumergieron por fin en aquellas misteriosas aguas.</p>
<p align="justify"><a href="http://javiermartin.desnivel.com/blogs/files/2008/09/groenlandia-060-baja.jpg" title="ÁNGEL Y RUBÉN"></a><img border="0" align="left" width="130" src="http://javiermartin.desnivel.com/blogs/files/2008/09/groenlandia-060-baja.thumbnail.jpg" hspace="5" alt="ÁNGEL Y RUBÉN" height="100" />A ellos les siguieron Peny y Rubén. La sonrisa de sus rostros al emerger me producía aún más ansiedad. Y por fin llegó mi turno. Tras superar no pocos problemas de flotabilidad por fin conseguí hundirme en aquellas oscuras aguas. Durante los primeros metros el agua salada y la dulce se mezclaban creando un velo translúcido a través del cual todo era borroso. Por debajo, la densa capa de plancton teñía el agua de verde oscuro reduciendo la visibilidad. Continué descendiendo hasta alcanzar el fondo. Allí no había nada&#8230;.Tan solo fango. Tomé una dirección al azar y comencé a dar aletas. Segundos más tarde tres grandes siluetas de aspecto fantasmagórico interceptaron mi camino. Aquellas figuras arrugadas y blanquecinas vestían grandes capas verdosas que oscilaban lentamente con la escasa corriente. Los erizos marinos dibujaban ojos y bocas en las líneas espectrales. Tras estas modestas estructuras aparecieron otras de gran tamaño. Estilizadas &#8220;trompetas&#8221; de 15 metros de altura con apenas 20 cm. de diámetro en su base se alternaban con formaciones orondas y achatadas. Y así, poco a poco me fui adentrando en el aquel majestuoso laberinto.</p>
<p align="justify"><a href="http://javiermartin.desnivel.com/blogs/files/2008/09/columnas.jpg" title="COLUMNAS DE IKKAITA"></a><img border="0" align="left" width="130" src="http://javiermartin.desnivel.com/blogs/files/2008/09/columnas.thumbnail.jpg" hspace="5" alt="COLUMNAS DE IKKAITA" height="100" />Muchas anécdotas se quedan en el disco duro, pero no quisiera aburrir. Tan solo deciros que durante los días que pasé en Arsuk todo me sorprendió de una manera inesperada: los largos atardeceres, las apariciones de las curiosas focas (y de alguna ballena), el sabor del salmón ahumado, los <em>icebergs</em>, la sonrisa perpetua de la gente&#8230;Ya había visitado Groenlandia en 2007. Escalamos en Tasermiut y logramos abrir dos nuevas vías en aquellas paredes imponentes, pero ha sido en Arsuk donde verdaderamente he comprendido la belleza de esta tierra salvaje y misteriosa.</p>
<p align="justify"><a href="http://javiermartin.desnivel.com/blogs/files/2008/09/groenlandia-141-baja.jpg" title="ARSUK"><img src="http://javiermartin.desnivel.com/blogs/files/2008/09/groenlandia-141-baja.thumbnail.jpg" alt="ARSUK" /></a></p>
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		<title>24 Horas en la Norte de las Droites. Crónica de un descuido en alta montaña</title>
		<link>http://javiermartin.desnivel.com/blogs/2008/08/14/24-horas-en-la-norte-de-las-droites-cronica-de-un-descuido-en-alta-montana/</link>
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		<pubDate>Thu, 14 Aug 2008 14:37:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javi Mercuri</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Alpinismo]]></category>

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		<description><![CDATA[
DÍA 1
Salimos desde nuestro nido de águilas a 4 m sobre el nivel del mar, animados aunque con serias dudas sobre nuestro rendimiento en altura. Durante las últimas semanas todo mi entrenamiento se había centrado en escalar al &#8220;top rope&#8221; vías de roca en la Serra Grossa, a 80 metros de altitud. En cualquier caso [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://javiermartin.desnivel.com/blogs/files/2008/08/image_00027.jpg" title="ACLIMATACIÓN INDOOR"><img src="http://javiermartin.desnivel.com/blogs/files/2008/08/image_00027.thumbnail.jpg" alt="ACLIMATACIÓN INDOOR" align="left" hspace="5" /></a></p>
<p>DÍA 1</p>
<p align="justify">Salimos desde nuestro nido de águilas a 4 m sobre el nivel del mar, animados aunque con serias dudas sobre nuestro rendimiento en altura. Durante las últimas semanas todo mi entrenamiento se había centrado en escalar al &#8220;top rope&#8221; vías de roca en la Serra Grossa, a 80 metros de altitud. En cualquier caso me pareció un método más eficaz que el empleado el verano anterior. Aquel año decidimos que por una vez llegaríamos a Chamonix con los deberes hechos. Compramos un botellón 50 litros de Hidrógeno puro y nos hicimos 4 botellas de buceo de aire empobrecido. La presión parcial de oxígeno que conseguimos correspondía a estar a unos 3800 m. Pasé las 4 noches anteriores al viaje inhalando aquella mezcla a través de una máscara del tipo &#8220;guerra química&#8221;. Me desplazaba por la casa arrastrando la maldita botella de 20 kilos como si de un enfermo terminal se tratara. por otro lado, la mascara me otorgaba un aire marcial, casi de invasor espacial. Durante las noches, la incomodidad del sofá al que fui deportado, el dolor en el cráneo producido por las correas de goma y el insoportable sonido del regulador de aire me mantuvieron en una vigilia casi perpetua. El cansancio acumulado como consecuencia de la hipoxia y la falta de sueño hicieron de aquel viaje Alicante-Chamonix el más pesado y agotador que recuerdo.</p>
<p align="justify"><span id="more-6"></span></p>
<p align="justify">DÍA 2</p>
<p align="justify">Una vez en ese gran Parque Temático del Alpinismo que es Chamonix, realizamos la obligada visita a la <em>Maison de la Muntagne</em> y con gesto humilde, solicitamos información a los altivos guías de Chamonix. Toda la sangre de mi cabeza decidió emigrar muy lejos cuando nos confirmaron que el funicular de <em>Grand Montets</em> estaba fuera de servicio. Uno de los pilares fundamentales de nuestro proyecto se había hundido dejándolo al borde del derrumbe.</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p align="justify">Nos costó varias horas convencernos de que los 800 m de desnivel que nos separaban del Refugio de Argentier suponían una barrera psicológica más que un verdadero problema para nuestras piernas y con paso dubitativo remontamos las terrosas laderas en busca del hielo.</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p align="justify">DÍA 3</p>
<p align="justify">A las 5 a.m. encontramos el paso de la rimaya a la altura de la entrada Messner y comenzamos a escalar la rampas convexas que caracterizan esta cara de la montaña. Todo el muro inferior (y toda la vía en general) carece de puntos de reposo y sobre todo de referencias, configurando un escenario inhóspito de roca y hielo. Avanzamos en ensamble durante horas sobre un hielo podrido y cargado de piedras sin tener la menor idea de a qué altura o en qué vía nos encontrábamos. Con la ayuda del altímetro y las fotos hechas desde el refugio a la luz de la luna, Juan Ignacio dedujo acertadamente que estábamos metidos de pleno en la ruta Colton, por encima del espolón rocoso que la separa de la ruta Ginat. El tiempo parecía estable y nuestro horario no era del todo malo. Me lancé animado hacia una delicada travesía a la izquierda sobre terreno mixto, deseoso de alcanzar una línea de hielo más evidente; un terreno donde mi atrofiado sentido de la orientación no quedara en evidencia. Alcancé una roca con posibilidades para montar una reunión medianamente cómoda. Hinqué los piolets en el hielo y colgué de uno de ellos mi mochila. En aquella &#8220;cómoda&#8221; reunión descubrí lo rápido que puedo pasar de un estado de alegría o incluso euforia a la total desolación. Había visto varias veces cómo se precipitaban al vacío cintras express, mosquetones, pies de gato, incluso algún piolet, pero nunca un &#8220;pack&#8221; tan completo de material. Mi macuto recién comprado, unido para la eternidad a uno de mis Quark, voló 700 metros hasta desaparecer en la oscura rimaya. La imagen de un objeto cayendo suele producirme una sensación de vacío o hasta de vértigo, pero la explosión de mi mochila, esparciendo su contenido por el hielo milenario de la cara norte de las Droites me produjo asco.</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p align="justify">Rapelar de una pared como esta es siempre complicado pero con aquel hielo fino y quebradizo se convertía en una empresa realmente peligrosa. Nos convencimos de que aún nos quedaba alguna posibilidad de éxito con 3 piolets para los dos. Unos minutos después de que Iñaki saliera de la reunión comprendí lo delicado de nuestra situación. Junto a la mochila y el piolet volaron chaqueta de pluma, agua, infiernillo, guantes, comida, llaves del coche y la única frontal operativa (la otra estuvo encendida por error durante todo el día y la noche anterior, quedándose obviamente sin pilas). El avance por la pared prometía ser muy lento y la llegada de la noche sería inevitable. Comencé a imaginar la escalada de los últimos 300 metros de hielo vertical, de noche, con una sola herramienta y sin linterna. La alternativa de tallar una repisa e intentar vivaquar sin chaqueta era sencillamente absurda. De golpe comprendí que había llegado el momento de hacer eso que todo alpinista evita: llamar al helicóptero.</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p align="justify">Sin dejar de avanzar por la pared nos turnamos en la tarea de llamar y mandar mensajes a los distintos números de emergencias, sin éxito debido a la escasa cobertura. Tan solo conseguimos que pasara un sms dirigido el Padre de Iñaki: -<em>Estamos bien. No te preocupes. Llama al Helicóptero!-</em></p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p align="justify">La posibilidad de ser rescatados y salir de aquel lugar inhóspito en cuestión de minutos me hacía sentir ansioso y preocupado. No estaba preparado para enfrentarme a las mayores dificultades de la ruta en aquellas condiciones. El mensaje que recibimos poco antes de que se cerrara la noche se llevó de un plumazo nuestras dudas, nervios y la incómoda sensación de vulnerabilidad -<em>El Helicóptero irá mañana. Tenéis que aguantar esta noche!-</em> Una vez más la ley de los hechos consumados nos ahorraba la tediosa carga de tener que tomar decisiones.</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p align="justify">Renovados tras aquel baño de realidad comenzamos una escalada concienzuda basada en dos premisas: no hacer ensamble y montar reuniones decentes. Juan Ignacio se ofreció para ir de segundo con un solo piolet, basándose en mi supuesta mejor visión. Inmersos en una negrura absoluta la escalada se convirtió en un ejercicio de intuición y templanza. En las reuniones intentaba imaginarme cómo superaría Iñaki los tramos de hielo fino y vertical, convencido de que tendría que hacerle llegar de algún modo una de mis herramientas. Pero su ritmo de ascenso, salvo por alguna caída, era increíblemente bueno. Me comentó que iba tanteando el hielo con la mano izquierda hasta localizar los diminutos orificios dejados por mis piolets y de ese modo utilizarlos como pequeños monodedos. Me alegré de su decisión de escalar de segundo, convencido de que estaba basada más en su destreza que en mi agudeza visual.</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p align="justify">DÍA 4</p>
<p align="justify">Todos los largos nos reservaban alguna sorpresa, obligándonos a emplearnos a fondo: hielo fino, tramos de mixto expuesto, roca descompuesta&#8230;. Un bloque de hielo cayó sobre Iñaqui partiéndole en dos el casco y destrozándole las gafas. A pesar de las dificultades (o gracias a ellas) disfrutábamos sin prisas de la ascensión.</p>
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p align="justify">Alcanzamos la característica brecha de las Droites a las 4:30 a.m. En silencio disfrutamos de un merecido descanso hasta que los primeros rayos solares comenzaron a iluminar la cara sur. Unas horas más tarde el helicóptero nos arrancaba de la montaña, teletransportándonos en cuestión de minutos al centro de Chamonix. Vestidos de riguroso Gore Tex paseamos entre el río de turistas, solicitando, sin éxito, unas monedas que nos permitieran echarnos algo al estómago. Mi cabeza, desorientada, continuaba en las Droites. Añoraba el silencio de la montaña, el sonido de los piolets mordiendo el hielo, el frío intenso quemándome los pulmones, el vacío bajo mis pies. Compendí que esta vez no me libraría de los efectos de la mala aclimatación y que el &#8220;mal de bajura&#8221; duraría mucho tiempo. Quizás se hiciera crónico.</p>
]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>12 Horas en el Peñón de Ifach</title>
		<link>http://javiermartin.desnivel.com/blogs/2008/07/30/12-horas-en-el-penon-de-ifach/</link>
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		<pubDate>Wed, 30 Jul 2008 07:49:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javi Mercuri</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Alpinismo]]></category>

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		<description><![CDATA[
Hoy estreno mi Blog y no podía hacerlo de otra manera que compartiendo alguna de las experiencias vividas en esa cita anual en la que, durante 12 horas, se van nuestras miserias (y nuestras  virtudes) a dormir, para dejarnos dominar por el único impulso de escalar mucho y rápido.
Aquí lo tenéis:
3, 2, 1&#8230;Ya!
Salimos, como todos los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://javiermartin.desnivel.com/blogs/files/2008/07/d115_42346-edit.jpg" title="Durante el Rally de 2005"><img src="http://javiermartin.desnivel.com/blogs/files/2008/07/d115_42346-edit.thumbnail.jpg" alt="Durante el Rally de 2005" align="left" hspace="5" /></a></p>
<p align="justify">Hoy estreno mi Blog y no podía hacerlo de otra manera que compartiendo alguna de las experiencias vividas en esa cita anual en la que, durante 12 horas, se van nuestras miserias (y nuestras  virtudes) a dormir, para dejarnos dominar por el único impulso de escalar mucho y rápido.<span id="more-3"></span></p>
<p align="justify">Aquí lo tenéis:</p>
<p align="justify">3, 2, 1&#8230;Ya!</p>
<p align="justify">Salimos, como todos los años, corriendo y gritando como posesos. No sirve de mucho pero a alguno desconcierta. Soy el primero durante la subida hacia la pared. Tras de mí corren 51 escaladores armados hasta los dientes, jaleando bajo un sol que anuncia que el día será muy, muy largo.</p>
<p align="justify">La subida hasta la pared es corta pero intensa y noto cómo el corazón me golpea el esternón a todo trapo y la respiración se me acelera más de lo habitual. Durante el frenético ascenso siento la presencia de alguien que me azuza muy de cerca obligándome a acelerar el paso. Mis pulmones deciden que no pueden seguir bombeando a ese ritmo y me obligan a detenerme. En ese instante, alguien me rebasa por mi derecha y otro, evitándome como puede, salta por mi izquierda. Son Mikel Zabalza y Unai Media, que suben como rebecos, acelerando el paso ahora que no los obstaculizo&#8230;Sin jadeos&#8230;Sin congestión&#8230;¡Cabrones!</p>
<p align="justify">Me calzo los pies de gato y me preparo pera recibir el martirio que me corresponde, con fe ciega en que el sol apretará como sólo los oriundos sabemos que puede llegar a hacerlo. Ahora viene lo fácil, escalar rápido y sin complejos, por encima del miedo, del cansancio, de la sed, del dolor&#8230;Mas adelante vendrán los momentos duros&#8230;los momentos de tomar decisiones.</p>
<p align="justify">El espectáculo está servido: el helicóptero pone en marcha el rotor y comienza a hacer pasadas por la pared; un equipo de <em>TV-Mountain</em>, apostado entre las rocas de la cumbre, filma la ascensión de la cordada estrella, los franceses Phillipe Batoux y Daniel du Lac; los turistas se acumulan alrededor de los 4 vehículos de bomberos y la carpa de <em>Millet</em>; 52 &#8220;personas&#8221; con camisetas verde fosforito suben como exhalaciones por la pared, para luego bajar y a continuación volver a subir y así sucesivamente, deseando que el sol caiga antes de que lo hagan ellos.</p>
<p align="justify">He oído a muchos de mis amigos criticar el espíritu competitivo que se respira en el Rally, en el que se sacrifica el estilo y el disfrute de la escalada en favor de una absurda y frenética batalla. Algunos de ellos han participado en alguna ocasión y he disfrutado viéndolos escalar como locos, traccionando sin compasión de cualquier seguro que quedara al alcance y corriendo senda abajo con el único propósito de escalar una ruta más bajo el sol infernal.</p>
<p align="justify">De abajo llegan noticias frescas que ascienden por la pared a más velocidad que las cordadas -<em>Jonathan Trango se acaba de pegar un vuelo de 20 m. saliendo de la Revelación y no se ha hecho ni un rasguño-</em> Paso unos segundos imaginando la escena y el escalofrío me deja clavado en la reunión. Los tirones que Palomares transmite a la cuerda me devuelven a la realidad. -<em>De puta madre!-</em> contesto -<em>A este se le ha acabado la escalada por hoy. Uno menos!-</em> (cuando más tarde conocí a Jonathan Trango me di cuenta de lo equivocado que estaba en mis conclusiones)</p>
<p align="justify">Avanzamos rápidamente, siempre conscientes de que lo tenemos muy difícil. Hemos salido muy perjudicados en el sorteo, viéndonos obligados a comenzar por una de las rutas que menos puntúa. Miro hacia abajo y busco entre los paseantes a un espectador muy especial. Desde aquí puedo distinguir la camiseta roja del pequeño &#8220;Mercuritín&#8221; que reza &#8220;<em>mon papa est le plus fort du monde</em>&#8220;. ¡Esto si que es motivación!</p>
<p align="justify"><a href="http://javiermartin.desnivel.com/blogs/files/2008/07/d115_42346-edit.jpg" title="Durante el Rally de 2005"></a>El día avanza y siguen llegando noticias &#8220;frescas&#8221; que ponen los pelos de punta -<em>Al &#8220;Pelos&#8221; se le ha roto un canto y se ha dado un péndulo de muerte</em>-. Seguimos funcionando rápido y en un estado casi meditativo, sin permitirnos ni por un instante descansar, quejarnos o dudar de nuestra victoria. Intentamos mantener controlado el avance de la mayor parte de las cordadas, consciente de que hoy no existen favoritos. Todos sabemos que aquí puede pasar cualquier cosa y a nadie sorprende que uno de los mejores escaladores del mundo tire de todas las chapas en un largo de 6b o que el alpinista de moda, recién llegado y aclimatado en la norte del Eiger, vomite hasta su primera papilla.</p>
<p align="justify">Quedan pocas horas para que acabe esta locura cuando coincidimos en la senda con los franceses Phillipe Batoux y Daniel du Lac, que descienden a tumba abierta decididos a hacer, al igual que nosotros, la vía <em>Manuel</em>. Puedo ver que sus rostros no muestran el agotamiento que me gustaría y empiezo a generar cierta animadversión hacia ellos. Corren más que nosotros y se plantan a pie de vía con unos metros de antelación. Mi odio aumenta.</p>
<p align="justify">Paso unos minutos agobiado y barajando las pocas posibilidades que nos quedan cuando de repente, ante mis propios ojos, se produce una escena patética a la vez que magnífica: la cordada francesa, desconocedora de las rutas que surcan la pared, se ha metido por equivocación en otra vía, a escasos metros a la izquierda de la línea correcta. Comienzo a dar ridículos saltitos y a levantar las cejas mirando a Palomares, haciéndole ver mis intenciones de comenzar la <em>Manuel</em> antes de que corrijan su error. Pero la euforia durará unos pocos segundos. Palomares, más templado, me detiene con un sencilla y rotunda frase -¡<em>No seas Cabrón</em>!- Le respondo con una mueca y una serie de aspavientos que ni yo mismo entiendo. Advierto a nuestros competidores del error y los sentimientos de frustración y de vergüenza (de mi mismo) se mezclan en la boca del estómago formando un combinado muy poco digestivo.</p>
<p align="justify">Una hora y seis largos más tarde, mi subconsciente, mucho más consciente que yo mismo de la situación, comprende que no hay nada que hacer y de golpe, las piernas y los brazos comienzan a pesar, la carga del camellback, con apenas 1 litro de agua, se hace insoportable y el techo de 6b+ del último largo, insuperable.</p>
<p align="justify">Llagamos al final de la pared en silencio. El sol ya está muy bajo y una ligera brisa refresca nuestra piel achicharrada durante el descenso. La escalada ha terminado por hoy pero aún queda uno de los mejores momentos de esta cita: la fiesta con los 51 fanáticos que se acaban de pegar la misma paliza que tu. Alrededor de buena comida y abundante bebida, compartimos risas, sueños y proyectos.</p>
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