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Escalada en La Vall de Gallinera

Se dice de Pascal que atribuía todo lo malo que le había sucedido en la vida al hecho de haber salido de su casa, y a mi esa actitud de Blaise Pascal nunca me ha gustado nada. Siempre he evitado a la gente temerosa de todo lo que escapa a su control y por el contrario adoro esa mundología que posee la gente viajada; esa paz interior que desprenden los que se han enfrentado infinidad de veces a situaciones impredecibles, complejas y a veces absurdas. Hubo un tiempo en el que el mundo se me quedaba pequeño y me sentía como Alicia, capaz de hacer 4 cosas imposibles antes de desayunar. Es un sentimiento típico de los adolescentes, que en los que practican alpinismo se prolonga algo más de lo normal. Está demostrado.

Pero eso ya no me pasa. Desde que me he afincado en La Carroja, una aldeíta situada en el corazón de la Vall de Gallinera, siento que mis horizontes se están aproximando. Digamos que mi universo se ha deshinchado, limitándose a ocupar el espacio que alcanzo con la mirada desde la hamaca de mi terraza. A partir de ahí… La Nada. Por lo que a mi respecta el Monte Benicadell bien podría denominarse Finisterre y tanto me da que haya una horda de orcos masacrando Alcoyanos o que hayan descubierto la fuente de la vida eterna en el Marjal de Pego.

Pero yo no soy el primero que se queda atrapado por las maravillas de La Vall y desconecta del resto del planeta. Tengo un vecino que asegura que desde que llegó al valle, sólo le preocupa lo que sucede en el espacio que puede alcanzar con un esputo. Puede parecer una actitud algo macarra, pero yo encuentro en ella grandes dosis de iluminación espiritual.

La Penya Forada sobre la Carroja

La Carroja

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Así que, antes de que mi metamorfosis me lleve a desenchufarme completamente del mundo exterior,  quiero compartir con vosotros los magníficos espacios para la escalada que he ido descubriendo en el valle.

Empezaré por la Cova d’en Moragues, una curiosa formación geológica que bien merece una visita, aunque solo sea para disfrutar de su paisaje y su frescor.

En mi opinión se trata de un sectorazo muy especial. Su orientación norte y la pequeña fuente que brota en su interior lo convierten en un lujo exótico durante el verano abrasador. La roca es una caliza blanquecina en la que la adherencia no funciona todo lo bien que nos gustaría. Otra particularidad de la zona es que en ella podemos encontrar vías de escalada deportiva y bloques. Éstos últimos no los conozco con detalle, pero los que yo he escalado van del 6c al 7b y son los más sencillos.

 

Las vías de escalada, de unos 25 m de longitud, se encuentran a la izquierda de la cueva, en una placa ligeramente desplomada y tapizada de numerosos agujeros, con grados que van del 6c al 7c+.

Sergi y Gema en “Frío Pela, 7b”

 

 

Anaya en “Carroja Power, 7c+”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En La Vall de Gallinera el patrimonio, ya sea natural o histórico/arqueológico, nos rodea por los 4 costados y nos obliga a mantener una actitud de máxima atención y respeto hacia el entorno. Todo o casi todo en La Vall está concebido bajo esa premisa y la escalada no es una excepción. Por eso, os recomiendo que antes de decidiros a abrir un sendero, re-equipar una vía o abrir un nuevo itinerario lo comentéis con los escaladores locales o informéis al ayuntamiento.

Si os apetece un plan alternativo o complementario a un día de escalada, las posibilidades son enormes. Cada uno de los 8 pueblos que conforman el término municipal, con sus lavaderos antiguos y sus pintorescas callejuelas, merece una visita.  La subida a la Penya Foradá, pasando por la Cova obrada o del Moro, es una excursión imprescindible de la que hay mucho escrito en internet. También podréis visitar las pinturas rupestres del Barranc de les Basses, a través de una ruta señalizada que parte de Benialí. La Cova dén Jover misteriosa a la vez que accesible, puede ser un pan interesante para realizar con niños y si queremos algo de espeleología más avanzada, la Cova de Retanxes es una buena opción.

Y por último, algo de información logística. Si tenéis que comprar algo tenéis una tienda en Al Patró, que además de comida vende casi de todo. Farmacia en Benialí. La Piscina en Carroja, donde también encontrareis un gran aparcamiento. Los bares y restaurantes los encontrareis por toda La Vall. Aunque existe una gran variedad que abarca desde el bareto de batalla donde comerte un buen bocata y una cerveza, hasta el restaurante de cocina de autor, todos los que he probado  y creo que los he probado todos, merecen la pena. En el ayuntamiento y en cientos de blogs podréis ampliar esta información.

Como último consejo os diría que no permanezcáis en el valle más de 3 o 4 días, si no queréis quedaros atrapados como Odiseo en la Isla de Ogigia.