Gran Pilar d’Angle: Cecchinel-Nomine

Grand Pilier d'AngleHabían pasado más de 8 años desde la primera vez que estuve en el vivac de la Fourche. Como quien dice eran mis primeros pinitos alpinísticos y en aquella ocasión sentí que se trataba del lugar más remoto e inaccesible en el que jamás había estado. Afortunadamente todo es relativo y tras mi reciente (aunque fugaz) estancia en la vertiente del Freney, acceder a la cabecera del glaciar de la Brenva resultó ser, esta vez, poco más que una excursión.

acceso a la FourcheEl vivac de la Fourche es un nido de águilas prefecto desde el que observar la cara nordeste del Grand Pilier d™Angle, cuya visión comenzó a generar en mi compañero cierta inquietud; algo perfectamente lógico si tenemos en cuenta que no tenía ni idea de dónde se encontraba ni de cual iba a ser nuestra ruta de ascenso.

Nico es un tipo singular. Un buen alpinista que jamás ha leído una página de un libro de montaña. No conoce las grandes ascensiones del pasado ni del presente y es incapaz de retener el nombre de una vía, de sus aperturistas o de una cima secundaria. Trabaja de monitor de esquí en Sierra Nevada durante las temporadas invernales. Lo hace sin guantes, a lo Herman Buhl¦Para curtir… En marzo, como los fresones, brotan de sus articulaciones racimos de sabañones que convierten sus manos en las de un minero de 70 años. Yo ya sabía que era un tío duro, pero me inquietaba su necesidad de disfrutar con todo lo que hace. ¿Qué pasaría cuando la diversión diera paso al sufrimiento? La vía era muy larga y su repertorio de chistes no iba a durar tanto. Además soy consciente de que haciendo alpinismo soy un soso: hablo poco y río menos.

Nico en la FourcheLas otras dos cordadas con las que debíamos compartir la ruta, alemanes y estadounidenses, hicieron gala de su carácter disciplinado y salieron pitando a las 2 de la madrugada. Yo estaba seguro de haber leído en algún lado que era importante cruzar el glaciar de la Brenva con buena luz, lo que nos sirvió de excusa para disfrutar de la œcalidez del refugio unas horitas más y evitar al mismo tiempo la disputa con el resto de las cordadas. 4 horas más tarde, mientras paseábamos bajo los sobrecogedores seracs acompañados de un brillante y caluroso sol, empezaba a dudar acerca de mi interpretación de aquel texto en francés que hablaba de seracs, soleil, rappel, nuit, chaleur¦

Las condiciones de la ruta eran sencillamente óptimas. De haber estado en buena forma física hubiéramos corrido por aquellas goulottes casi verticales, pero nuestra realidad era muy distinta y los frutos del ardiente verano alicantino vivido a son de barbacoa y ritmo de mojito lastraban nuestra cordada.

El diedro desplomado del cuarto largo presentaba un gran tapón de nieve bajo el cual apenas aparecía un poco de hielo decompuesto lo que nos obligó a tirar de escalada artificial por una fisura situada a la izquierda.

En la R4, antes de lo esperado, se produjo lo que tanto temía: Nico me miró a los ojos y con los brazos caídos como dos pesados fardos me dijo: “¡Me aburro!-. Durante unos segundos me quedé bloqueado, valorando cual P1000866debía ser mi reacción, y finalmente comprendí qué debía hacer. Coloqué mi brazo izquierdo por encima de sus hombros y me dirigí a él con voz serena y musical, dedicándole el trato que se les da a los niños, a los ancianos y en ocasiones a los enfermos mentales. Le expliqué que estas rutas se disfrutan de manera retrospectiva y que lo bueno es que ese gozo dura para toda la vida. Me dijo que todo eso él ya lo sabía y continuó escalando cabizbajo y a paso lento. Mientras aseguraba pensé en algunos juegos de palabras divertidos y algunos comentarios muy viriles sobre tetas y culos femeninos que seguro le animarían, pero cuando llegué a la siguiente reunión boqueaba como un pez fuera del agua intentando atrapar el mayor oxígeno posible. Me hinchaba y deshinchaba como un fuelle mientras me ordenaba el material y salía de nuevo para arriba, sin mediar palabra.

Con el aburrimiento comenzaron las dudas, y las proposiciones de planes B, C y D, algo con lo que ya estoy acostumbrado a lidiar. Sencillamente no contesto.

P1000871Llegamos bajo el gran serac un par de horas antes de que anocheciera. El hielo en esta zona era más irregular, con secciones estalladizas, otras con hielo muy duro y algunas de nieve transformada. Quería que Nico tirara en cabeza ya que esta era la única manera de que volviera a conectarse con la ruta. Lo tengo comprobado: escalar de segundo invita a la reflexión y al adocenamiento, muy poco recomendable en situaciones de estrés psicológico. Podría parecer lo contrario pero escalar de primero te proporciona serenidad, concentración y economía del pensamiento. Sin duda es algo muy parecido a la meditación.  Nico cogió el testigo y se sumergió en la oscuridad que empezaba a envolvernos, aumentando su ritmo de avance progresivamente. Cuando la cuerda se acabo le seguí en ensamble con muchas dificultades para mantener su ritmo. Escalar 300 metros de hielo, en una rampa continua y en medio de la oscuridad, es una de las cosas más monótonas y alienantes que he experimentado. Hay un momento en el que la mente se desconecta y comienza a generar fantasías paranoides, con mayor o menor intensidad dependiendo del œayuno aeróbico de tus neuronas. Los últimos 200 metros escalé sobre una rampa de carne fresca, no sangrante¦Al punto. El piolet entraba con firmeza emitiendo un sonido sordo, pero al sacarlo algunas hebras cartilaginosas se enganchaban en la hoja y el regatón. Cuando me reuní con Nico en la arista somital comprendí que mis alucinaciones eran cuentos de niños al lado de las suyas. “¿Tu eres Masón?-, me soltó a bocajarro. No me pude descojonar porque el dolor de mis manos congeladas me mantenía atenazado y encogido. Sin esperar mi respuesta comenzó a preparar una repisa donde pasar la noche.

La jornada siguiente fue sorprendente. Nos costó muchísimo salir del saco y enfrentarnos a la arista de Peuterrey que, para el que no lo sepa, como fue nuestro caso, no se trata de una sencilla arista de nieve sino de unaarista de Peuterrey mantenida y larguísima cresta de hielo donde hay que seguir haciendo buen uso del piolet tracción. Un viento huracanado nos recibió en la cima del Mont Blanc de Courmayeur, convirtiendo el descenso hacia la cabaña/estercolero Vallot en una verdadera penitencia.patético e inútil intento de volver a Italia

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10 Comentarios »

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  1. Que descripción mas acertada y poéticamente bien narrada de los acontecimientos que allí, en el “Cervino”, se han sucedido.
    Es y ha sido un verdadero honor compartir contigo esta inolvidable y retrospectiva aventura, espero que no sea la última.
    Felicitaciones por el relato, también tienes talento para escribir, olé!!!

    P.D: si alguna señorita amante de estas aventuras y de buen ver, tiene a bien contactarse con migo, ya sea para escalar o cualquier otro menester, sepan que estoy recientemente abandonado/divorciado.

    Comentario por Nicolas — 23 septiembre 2010 #

  2. La ostie!!! es que sus metéis en unos fregaos. Bueno no dejes quel Nico no retorne, que si no habra que ir a buscalu.

    Comentario por Jose Larojaostie — 24 septiembre 2010 #

  3. Felicidades por la actividad y por el relato, se lee super agusto. Se ve q entre la masonería hay cultura ;)

    Comentario por Txori — 24 septiembre 2010 #

  4. vaya dos pares de cojones bien plantados que teneis, yo cada vez que me cuentan algo tuyo flipo más en colores y me pienso si me puedo considerar escalador con la actividad que yo practico los fines de semana.

    vamos que escalo chinas no paredes…

    muchs felicidades y a por todas las nortes quesucumben al encanto del mercuri.

    espero vernos y que me narres más historias, tus nietos van a flipar

    jejeje.

    Comentario por perales — 24 septiembre 2010 #

  5. Eres un crack, escalando y escribiendo. Tus escritos enganchan como la heroina.

    Ahora, eso de que tu compañero no lea a los clásicos… seguro que ya le has puesto al dia de la historia de esas bellas paredes.

    Comentario por Raulet desde la Serra Grosa — 24 septiembre 2010 #

  6. Que rapido pasan los años, nuestra primera vez en la Fourche con unas vistas acojonantes, recuerdo aquellos dias con bastante frecuencia.

    Narra un poco de los que os paso este veranito en Eccles, yo llegue el mismo dia que os sacaron, que paso?

    PD. Enhorabuena por la escalada es de las que tengo pendientes, saludos.

    Comentario por Roy — 27 septiembre 2010 #

  7. Hey Javi tío…sabes? llevo todo el verano en los Alpes, trabajando de guia del Tour del Mt Blanc para un turoperador canadiense…viendo las cumbres, dandole vueltas(6) al macizo…y fantaseando con ir más arriba algun día..y resulta que tu estabas por aqui arriba ! .. joder que caña lo que haceis..realmente guapo… Respeto, vaya.

    Vuelvo a Sella a mediados de Octubre..ya he acabado la temporada..nieva cerquita de Chamonix.el verano se acabó ya..

    A ver si nos vemos !

    Un abrazo

    Comentario por Jose Miguel de Sella — 27 septiembre 2010 #

  8. Simplememente, admirado,

    Comentario por Pincho — 27 septiembre 2010 #

  9. que bien escribes y ahora con video porque no vendes camisetas para comprarte una camara de esas que se cuelgan en el casco … lo fliparemos

    Comentario por rope — 28 septiembre 2010 #

  10. [...] La crónica del vídeo en http://javiermartin.desnivel.com/blogs/2010/09/23/gran-pilar-dangle-cecchinel-nomine/ [...]

    Pingback por VÍDEO Cecchinel-Nomine | El blog de Anayet Vertical — 29 septiembre 2010 #

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