12 Horas en el Peñón de Ifach
Publciado por Javi Mercuri - 30/07/08 a las 09:07:38 amHoy estreno mi Blog y no podía hacerlo de otra manera que compartiendo alguna de las experiencias vividas en esa cita anual en la que, durante 12 horas, se van nuestras miserias (y nuestras virtudes) a dormir, para dejarnos dominar por el único impulso de escalar mucho y rápido.
Aquí lo tenéis:
3, 2, 1…Ya!
Salimos, como todos los años, corriendo y gritando como posesos. No sirve de mucho pero a alguno desconcierta. Soy el primero durante la subida hacia la pared. Tras de mí corren 51 escaladores armados hasta los dientes, jaleando bajo un sol que anuncia que el día será muy, muy largo.
La subida hasta la pared es corta pero intensa y noto cómo el corazón me golpea el esternón a todo trapo y la respiración se me acelera más de lo habitual. Durante el frenético ascenso siento la presencia de alguien que me azuza muy de cerca obligándome a acelerar el paso. Mis pulmones deciden que no pueden seguir bombeando a ese ritmo y me obligan a detenerme. En ese instante, alguien me rebasa por mi derecha y otro, evitándome como puede, salta por mi izquierda. Son Mikel Zabalza y Unai Media, que suben como rebecos, acelerando el paso ahora que no los obstaculizo…Sin jadeos…Sin congestión…¡Cabrones!
Me calzo los pies de gato y me preparo pera recibir el martirio que me corresponde, con fe ciega en que el sol apretará como sólo los oriundos sabemos que puede llegar a hacerlo. Ahora viene lo fácil, escalar rápido y sin complejos, por encima del miedo, del cansancio, de la sed, del dolor…Mas adelante vendrán los momentos duros…los momentos de tomar decisiones.
El espectáculo está servido: el helicóptero pone en marcha el rotor y comienza a hacer pasadas por la pared; un equipo de TV-Mountain, apostado entre las rocas de la cumbre, filma la ascensión de la cordada estrella, los franceses Phillipe Batoux y Daniel du Lac; los turistas se acumulan alrededor de los 4 vehículos de bomberos y la carpa de Millet; 52 “personas” con camisetas verde fosforito suben como exhalaciones por la pared, para luego bajar y a continuación volver a subir y así sucesivamente, deseando que el sol caiga antes de que lo hagan ellos.
He oído a muchos de mis amigos criticar el espíritu competitivo que se respira en el Rally, en el que se sacrifica el estilo y el disfrute de la escalada en favor de una absurda y frenética batalla. Algunos de ellos han participado en alguna ocasión y he disfrutado viéndolos escalar como locos, traccionando sin compasión de cualquier seguro que quedara al alcance y corriendo senda abajo con el único propósito de escalar una ruta más bajo el sol infernal.
De abajo llegan noticias frescas que ascienden por la pared a más velocidad que las cordadas -Jonathan Trango se acaba de pegar un vuelo de 20 m. saliendo de la Revelación y no se ha hecho ni un rasguño- Paso unos segundos imaginando la escena y el escalofrío me deja clavado en la reunión. Los tirones que Palomares transmite a la cuerda me devuelven a la realidad. -De puta madre!- contesto -A este se le ha acabado la escalada por hoy. Uno menos!- (cuando más tarde conocí a Jonathan Trango me di cuenta de lo equivocado que estaba en mis conclusiones)
Avanzamos rápidamente, siempre conscientes de que lo tenemos muy difícil. Hemos salido muy perjudicados en el sorteo, viéndonos obligados a comenzar por una de las rutas que menos puntúa. Miro hacia abajo y busco entre los paseantes a un espectador muy especial. Desde aquí puedo distinguir la camiseta roja del pequeño “Mercuritín” que reza “mon papa est le plus fort du monde“. ¡Esto si que es motivación!
El día avanza y siguen llegando noticias “frescas” que ponen los pelos de punta -Al “Pelos” se le ha roto un canto y se ha dado un péndulo de muerte-. Seguimos funcionando rápido y en un estado casi meditativo, sin permitirnos ni por un instante descansar, quejarnos o dudar de nuestra victoria. Intentamos mantener controlado el avance de la mayor parte de las cordadas, consciente de que hoy no existen favoritos. Todos sabemos que aquí puede pasar cualquier cosa y a nadie sorprende que uno de los mejores escaladores del mundo tire de todas las chapas en un largo de 6b o que el alpinista de moda, recién llegado y aclimatado en la norte del Eiger, vomite hasta su primera papilla.
Quedan pocas horas para que acabe esta locura cuando coincidimos en la senda con los franceses Phillipe Batoux y Daniel du Lac, que descienden a tumba abierta decididos a hacer, al igual que nosotros, la vía Manuel. Puedo ver que sus rostros no muestran el agotamiento que me gustaría y empiezo a generar cierta animadversión hacia ellos. Corren más que nosotros y se plantan a pie de vía con unos metros de antelación. Mi odio aumenta.
Paso unos minutos agobiado y barajando las pocas posibilidades que nos quedan cuando de repente, ante mis propios ojos, se produce una escena patética a la vez que magnífica: la cordada francesa, desconocedora de las rutas que surcan la pared, se ha metido por equivocación en otra vía, a escasos metros a la izquierda de la línea correcta. Comienzo a dar ridículos saltitos y a levantar las cejas mirando a Palomares, haciéndole ver mis intenciones de comenzar la Manuel antes de que corrijan su error. Pero la euforia durará unos pocos segundos. Palomares, más templado, me detiene con un sencilla y rotunda frase -¡No seas Cabrón!- Le respondo con una mueca y una serie de aspavientos que ni yo mismo entiendo. Advierto a nuestros competidores del error y los sentimientos de frustración y de vergüenza (de mi mismo) se mezclan en la boca del estómago formando un combinado muy poco digestivo.
Una hora y seis largos más tarde, mi subconsciente, mucho más consciente que yo mismo de la situación, comprende que no hay nada que hacer y de golpe, las piernas y los brazos comienzan a pesar, la carga del camellback, con apenas 1 litro de agua, se hace insoportable y el techo de 6b+ del último largo, insuperable.
Llagamos al final de la pared en silencio. El sol ya está muy bajo y una ligera brisa refresca nuestra piel achicharrada durante el descenso. La escalada ha terminado por hoy pero aún queda uno de los mejores momentos de esta cita: la fiesta con los 51 fanáticos que se acaban de pegar la misma paliza que tu. Alrededor de buena comida y abundante bebida, compartimos risas, sueños y proyectos.
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Hola Javi!!
Me alegra que te sumes a esta fiebre blogera que se esta generando, pues es a la vez un canal de comunicación y punto de encuentro entre los escaladores.
Seguro que aportarás tus mejores puntos de vista y exprimiras tu saber en pos de los asiduos lectores que seguro relameran tus textos.
Ãnimo fiera¡¡
Por cierto echa tu tambien un vistazo a mi blog: http://www.paredesdelmundo.blogspot.com
Espero que te guste.
Comentario por Juanjo C — 30 julio 2008 #
El primero siempre es el que más cuesta!
Enhorabuena por el nuevo blog!
Lo seguiremos de cerca.
Comentario por darkpollo — 30 julio 2008 #
Por cierto, te recomiendo este post:
Justificar textos en WordPress automáticamente.
Espero que te sirva.
Comentario por darkpollo — 30 julio 2008 #
3.2.1 0 y acorrer ó 1,2,3,4 y acorrer que las mujeres claman por maromo paterno tras una de tantas llegadas tardias del papi escalador, tras las optimistas previsiones de que llegas al arroz a las 14 y que siempre te retrasas en el carrefour la rojaostie¡¡¡¡
Comentario por Jose Larojaostie — 29 agosto 2008 #