Corredor Norte de los Drus. 800 m, VI, 5, 6a/A1, BE (Belleza Extrema)
Publciado por Javi Mercuri - 17/11/11 a las 12:11:35 pmEs evidente que ni Charly ni yo somos los más rápidos escalando pero en lo que sí somos verdaderos maestros en plantear viajes estresantes.
En esta ocasión habíamos batido nuestro propio record en lo que se refiere a optimizar el tiempo. En realidad la teoría es simple y se basa en ir sumando las horas necesarias para conducir hasta el destino, escalar la ruta, descender y volver a Alicante sin tener en cuenta posibles imprevistos, descansos, etc. El número total de horas se divide entre 24 y el resultado son los días que necesitas… Ni uno más. Así de simple. Con estas premisas habíamos calculado que faltar al trabajo el viernes era más que suficiente para ir a Chamonix (desde Alicante), escalar el Corredor Norte del Dru y volver para incorporarnos el lunes a las 8:00 a.m. en nuestros respectivos currelos para afrontar con energía una nueva y alegre jornada laboral.
Apenas había visto fotos ni reseñas del corredor norte pero había soñado con él cientos de veces. Sin duda la realidad superó las expectativas. La aproximación desde Montenvers fue intensa pero la ilusión y un terrible exceso de cafeína nos ayudaron a mantener un ritmo decente. Un ligero despiste casi hace que acabemos en el Refugio de la Charpoua y un accidentado traspiés casi me manda directamente al hospital.
Cuando llegamos al emplazamiento de nuestro vivac, bajo la imponente mole del Dru el sol empezó a ponerse y las suaves temperaturas fueron dando paso a un frío acojonante, en sentido literal, que nos disuadió de fundir nieve manteniéndonos quietecitos y asustados en nuestros sacos de dormir. A las 2:30 la linterna más potente que he visto en mi vida nos despertó -Pas de chaud!-nos soltó con aire irónico la misteriosa figura. Me reí y contesté en castellano -Pues no… Calor, lo que se dice calor, no hace- En cuanto dejó de deslumbrarnos nos dimos cuenta de que se trataba de Pilippe Batoux. A toda mecha nos pusimos en pie y comenzamos a fundir nieve. No se muy bien qué se cocinó en la sesera de Charly durante aquella noche pero en cuanto empezamos a caminar ya había perdido completamente la confianza en sí mismo… O en ambos. En estas alpinadas es importante contar con una voluntad a prueba de balas. Si es complicado encontrarle sentido a escalar de noche, con un frío feroz, agotados tras un largo viaje, una pesada aproximación y una noche en vela, resulta imposible hacerlo sin la ayuda de una motivación enfermiza.
Superar la desplomada rimaya, desmoronada por el paso de la cordada francesa, fue realmente difícil. Sin embargo la ruta se encontraba en buenas condiciones aunque con muy difícil protección. La llegada al muro rocoso reservaba una secuencia de unos 10 m donde se imponía una escalada precisa y nervios templados. Por encima de nosotros se encontraban los 150 m de roca monolítica que le otorgan a esta ruta su carácter severo y exigente. Charly comenzó el largo de la fisura Nomine dando espectáculo y se pegó un buen vuelo sobre el primer clavo de la fisura y sin duda el peor que había.
Encadenar este largo en libre me pareció una empresa imposible. La roca no ofrece ni un solo apoyo para los crampones y la fisura es ciega y desplomada.
El siguiente largo, aunque complicado, da bastante juego para la escalada mixta, pero es el tercero el que supone el mayor escollo: una gigantesca bavaresa donde se echan de menos los pies de gato y los piolos no sirven para mucho. A partir de aquí todo se hace más simple: hielo continuado por la caraterística S del Corredor Norte. Nosotros no catamos esta sección ya que la falta de confianza y motivación nos obligó a rapelar lo escalado.
En resumen: un itinerario magnífico que se nos queda en la lista de cosas pendientes.
Cuentos de Terror
Publciado por Javi Mercuri - 01/11/11 a las 10:11:58 pmUna vez más Isabel había metido sus manos en el armario del material de montaña, otorgándole un aspecto ordenado. Se había limitado a encajar las piezas intentando optimizar aquel reducido espacio, apilando cajas, botas, cuerdas y todo cuanto quedaba a su alcance, con la increíble precisión de quien ha pasado media adolescencia jugando al Tetris; rellenando los huecos pero sin atender a sus colores, sus funciones ni su importancia. Retiré unos cuantos sacos de dormir que se encontraban extremadamente comprimidos y saqué algunas botas con el fin de emparejarlas. De golpe toda aquella obra arquitectónica perdió estabilidad y se desplomó sobre mí. Tuve tiempo de dar un salto gatuno hacia detrás y evitar que las raquetas de nieve cayeran encima de mis pies descalzos. Una vieja caja de cartón voló desde lo alto, y explosionó sobre el suelo desparramando todo su contenido como una piñata. Clavos retorcidos, extraídos de aquí y de allá, mosquetones partidos, chapas reventadas, plomos arrancados, se extendían por el suelo como una grotesca feria de monstruos, revelando a plena luz sus horrendas deformidades; sus terribles cicatrices. Me apresuré a recoger aquella abominable colección antes de que Isabel o Javi aparecieran en el pasillo, alarmados por el estruendo de la caída. De golpe sentí un lacerante dolor en la planta del pie que me hizo instintivamente tumbarme sobre la espalda, agarrándome el tobillo con ambas manos y maldiciendo con todos los improperios que conocía. Extraje con rapidez el metal oxidado que asomaba de la piel ensangrentada y al instante lo reconocí. Mi corazón comenzó bombear con fuerza, golpeándome el esternón y retumbando en mis oídos como una ametralladora. Noté cómo la sangre me embotaba la cabeza a la vez que un fuerte nudo se instalaba en la boca de mi estómago. Aquel fragmento de chapa ensangrentada aparecía ante mí como Mefistófeles ante Fausto, reclamando una deuda contraída muchos años atrás. Recordándome que toda mi existencia pendió durante una eternidad de aquel insignificante trozo de hierro. Recordándome que juré no volver a acercarme a una pared si salía de allí con vida. Los años vividos desde entonces y todos los que estaban por llegar no eran más que un regalo de aquella maldita amalgama oxidada de apenas 20 gramos.
Las imágenes que habían sido eficazmente eliminadas de mi memoria retornaban con una intensidad demoledora: descendíamos en rápel por las paredes del Ponotx, sin saber muy bien dónde estábamos ni a dónde íbamos. En un momento dado me pasé una reunión y decidí continuar hasta encontrar algún punto de aseguramiento más abajo. Conforme me acercaba al final de las cuerdas, la pared se hacía cada vez más compacta y desplomada. En ocasiones giraba sobre mí mismo al perder el contacto con la pared y mis manos empezaban a empaparse de sudor. Apenas quedaban 8 metros para alcanzar las puntas de las cuerdas y las posibilidades de encontrarme una chapa en aquel muro desplomado se estaban extinguiendo. No tenía un bloqueador, ni cordinos, ni el conocimiento suficiente que me permitiera descargar la fuerza de mis brazos. Con gritos desesperados me comuniqué con mi hermano y decidimos que lo mejor era hacer un sólido nudo en las puntas y esperar que alguien nos ayudara, pero yo era consciente de que en aquellas paredes era difícil encontrar gente. De repente me pareció divisar una pequeña chapa oxidada pocos centímetros por debajo del final de la cuerda. Continué bajando en una huída sin retorno hasta que las puntas plastificadas quedaron dentro de mi puño derecho. Efectivamente aquella mancha ocre que se encontraba a la altura de mis rodillas se trataba de una de esas chapas conocidas como “alas de mosca”. Con mi temblorosa mano izquierda conseguí colgar del anillo del arnes una ristra de 5 cintas y chapar la oxidada plaqueta. Mi destino era inevitable. Tenía que soltar las cuerdas y caer sobre la chapa que tenía medio metro por debajo del arnés. A pesar de mi profunda ignorancia conocía las posibles consecuencias de una caída de factor 2 sobre cintas express. Mientras mi mano derecha seguía sosteniendo el extremo de la cuerda a la altura de mi esternón estiré hacia abajo mi brazo izquierdo y me agarré con todas mis fuerzas al mosquetón chapado en la alita de mosca. Con las sienes a punto de estallar dejé escapar las puntas de las cuerdas y a continuación nada sucedió como esperaba. Las cuerdas saltaron hacia el cielo con la velocidad y la fuerza de un látigo, dejándome suspendido en el vacío. Me precipité con tal brutalidad que de nada sirvió mi esfuerzo por amortiguar la caída con mi brazo izquierdo, cayendo a plomo sobre la ristra de cintas. Unos segundos después intenté calmarme y recolocarme el arnés retorcido. Lo peor había pasado. Seguía vivo y tan solo tenía que esperar en aquel espit salvador a que mi hermano montara el siguiente rápel y me hiciera llegar las cuerdas de nuevo. Cuando levanté la cabeza descubrí que la chapa se había doblado completamente y que presentaba una enorme raja en la parte superior.
Sentado en el suelo con aquel trozo de metal sobre la palma de mi mano recordé los intentos frustrados de asirme a la pared, los gritos desesperados apremiando a mi compañero, los juramentos y el terror recorriendo todo mi cuerpo. Recordé el alivio al sentir de nuevo el contacto de las cuerdas y al pasarlas por mi descendedor tras la dramática espera. Recordé con claridad cómo, en lugar de deschapar, le asesté un fuerte tirón a la cadena de cintas que me mantenía unido a la chapa, arrancándola definitivamente de la pared, y obligándome a transportarla eternamente, como la pesada bola de hierro del condenado. La prueba irrefutable de que aquello no se trató de un mal sueño sino de una terrorífica realidad.
“Senderos de la Roca”. 28 de Octubre presentación del libro.
Publciado por Javi Mercuri - 21/10/11 a las 12:10:23 amAnte el creciente aluvión de e-mails, SMSs, Whatsapps, faxes, telegramas y señales de humo, solicitando información acerca de mi próxima presentación en la Librería Desnivel del libro “Senderos de la Roca”, me veo obligado a realizar una contestación pública a través del Blog al serme imposible responder uno a uno.
Aunque es cierto que la mayor parte de las consultas provienen de la presidenta de mi Club de Fans y al tiempo mi madre, y de mi primo Totete, creo que es de recibo hacer pública mi respuesta y que de este modo pueda llegar a los cientos… Miles de lectores que seguro estarán interesados en algo tan apasionante como la presentación de un libro.
Pues bien, el citado acto nada tiene que ver con la típica charla anodina sobre el contenido del libro y su diseño, que hay que hacer tragar con la ayuda de alguna diapositiva y un poco de música a modo de bálsamo. Por intentar definirlo podríamos decir que en realidad se trata de una performance en la que el espectador se convierte en la materia prima que retroalimenta todo el show. Una experiencia extrasensorial, espiritual, a través de la cual la personalidad del espectador, su alma, le será arrebatada, agitada en una espiral de sensaciones, cocinada a fuego lento y finalmente devuelta a su propietario en un estado irreconocible y seguramente lamentable. Una experiencia chamánica tan irreverente y ancestral que hacen de Carlos Castaneda un colegial travieso a la hora del recreo.
No quiero desvelar sorpresas y por tanto no hablaré ni del sofisticado atrezzo ni de la belleza, casi mitológica, de las dos diosas de ébano que me acompañarán en esta aventura. Si queréis verlo o mejor dicho, sentirlo, estáis todos invitados a la librería Desnivel el 28 de Octubre a las 19,00 h.
IMPORTANTE: LA ORGANIZACIÓN SE RESERVA EL DERECHO DE REALIZAR CAMBIOS EN EL PROGRAMA. EN CASO NECESARIO EL ESPECTÁCULO PODRÍA SER REEMPLAZADO POR UNA ANODINA CHARLA ACERCA DEL CONTENIDO DEL LIBRO Y SU DISEÑO, ACOMPAÑADO DE ALGUNA DIAPOSITIVA Y MÚSICA.
Grandes Jorasses: MacIntyre-Colton
Publciado por Javi Mercuri - 13/10/11 a las 11:10:02 amPosiblemente de no haber contado con aquella larga cadena de favores, ni siquiera hubiéramos salido de Alicante. Por eso, antes de enredarme con un relato alpinístico quisiera hacer un agradecimiento cibernético a los que fueron nuestros benefactores:
Al taxista que se jugó su licencia infringiendo todas las normas de tráfico para que Charly pudiera volver a su casa, sustituir su DNI caducado por su pasaporte y regresar al aeropuerto con tiempo de coger el avión.
A la chica de facturación de EasyJet que comprobó que el pasaporte también estaba caducado. Gracias por no mandarnos a tomar por culo y por dedicarnos el tono pausado y complaciente reservado a los retrasados mentales. Pero sobretodo gracias por hacer aquellas anotaciones en la tarjeta de embarque que, como una notita de nuestra madre, entregamos al sobrecargo del avión.
A “Gensy” y a “Tato” por dar fin a nuestro frenético peregrinaje por las calles de Chamonix en busca de una consigna donde depositar nuestro petate.
Al anónimo italiano que nos recogió en Val Ferret y que tras comprobar que ya no había autobuses ni taxis disponibles decidió llevarnos personalmente a Chamonix.
Y de nuevo gracias a Tato y Genciana por llevarnos de madrugada al aeropuerto de Ginebra y por esperar hasta que cruzamos la puerta de embarque, temerosos de que perdiéramos al avión y tener que soportarnos unos días más.
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Poema de los Vogones, ED, 7b (6b+/A2). Cara Norte del Veleta
Publciado por Javi Mercuri - 25/08/11 a las 06:08:34 pmDesde que escalé por primera vez la vía Norte del Veleta, quedé prendado de la enorme laja amarillenta que discurre por la derecha de la vía. Sobre ella un techo perfectamente fisurado prometía una magnífica línea de escalada. Cada vez que pasaba por allí le dedicaba unos segundos a aquella ruta imaginaria, soñando con aventurarme sobre ella. Abrir una vía siempre supone un esfuerzo, pero cuando se trata de una pared como la Norte del Veleta todo se complica aún más: aproximación larga, tramos helados, roca descompuesta y más de 400 km de por medio. Pero hace tan solo una semana todo cambió. Navegaba por el inmenso océano de Internet en busca de una fotografía que revelara otra perspectiva de mi codiciado objetivo, cuando apareció inesperadamente una reseña que no había visto jamás. Se trataba de una bonita fotografía de la cara norte del Veleta sobre la que se superponía una delgada raya de color rojo, aparentemente inofensiva. Aquella lacerante línea roja sajaba metro a metro la línea con la que tanto tiempo yo había soñado. En el mismo momento en el que mis neuronas tuvieron conciencia de aquella triste realidad, comenzó a inundarme una insoportable sensación de frustración. Peor aún, me sentía estafado. El universo llevaba años riéndose a mis espaldas mientras yo, ignorante, urdía estrategias, fotografiaba la pared en busca de fisuras ocultas e intentaba embaucar a algún escalador incauto. De manera compulsiva empecé a investigar en la red de redes y poco a poco aquel sentimiento fue dando paso a una profunda curiosidad. Aquella ruta se trataba, nada más y nada menos, que de Poema de los Vogones, un recorrido a cargo de Jonathan Trango y Manuel Gómez Trujillo. La relevancia que había tenido aquella apertura, a pesar de mi ignorancia, era fabulosa. Encontré amplios reportajes sobre la ascensión en las revistas Alpinist http://www.alpinist.com/doc/web07f/newswire-spain-sierra-nevada, Desnivel http://desnivel.com/escalada-roca/apertura-con-estilo-en-sierra-nevada y Barrabés http://www.barrabes.com/revista/noticias/1-5301/abierta-via-alpina-mas-dificil.html. La definían como “La vía alpina más difícil de Sierra Nevada: 7b de alta exposición”. La visita era obligada.
A los 3 días atravesaba el paisaje marciano de Sierra Nevada junto al incombustible Charly y Alejandro “El Motivado”. Como vía de calentamiento nos decidimos por un valor seguro: La Silvia, es decir, roca de calidad, poca dificultad y reuniones equipadas. La cosa fue más rápida de lo esperado y al cabo de una hora y media volvíamos a estar bajo la muralla del Veleta sin encontrar una buena excusa que nos eximiera de intentar de vía de Jonathan. La aproximación, en zapatillas a través de los neveros, nos obligó a poner en funcionamiento nuestra imaginación. Yo me decidí por el equilibrismo sobre la cresta de hielo que se formaba junto a la rimaya, con los brazos en cruz, mirada al frente y culo apretado. Alejandro, que nos acompañó hasta pie de vía, optó por el método cowboy, mucho más seguro aunque poco elegante y Charly puso en práctica su depurada técnica de la piedra “puñal”.
En los primeros metros la escalada es una navegación entre bloques sueltos, lajas levitantes y detritus en general. Tras varios largos algo enrevesados, que no supimos descifrar con claridad, nos plantamos debajo del verdadero berenjenal. Charly hizo las delicias de encadenar el largo de la gran laja anaranjada, que te permite subir con elegancia para luego obligarte a salir arrastrándote por una repisa y hacerte sentir como un gusano.
Yo no pretendía encadenar el siguiente largo, graduado de 7b expo, pero lo cierto es que apenas pude enlazar dos movimientos en libre seguidos hasta después de superar el techo. Bien es cierto que un par de clavos y algunos cantos, se encontraban ocultos bajo los matojos. Montar la R5 fue una de las cosas más incómodas que he hecho en mi vida. De hecho la pierna derecha decidió por sí sola flexionarse y dejarme en una postura ridícula, como un flamenco, apoyado únicamente sobre la punta de mi pie izquierdo. Tardé más de 10 minutos en reducir el maldito calambre.
En este tipo de vías la sensación de exposición es tremendamente subjetiva y en ocasiones depende de tener la pieza adecuada en el momento justo. Para mí el largo clave de esta ruta es el sexto, un 6b+ obligado tapizado de líquenes, barro y roca frágil, donde colocar seguros buenos me resultó penoso. Posiblemente mis sensaciones hubieran sido muy diferentes de haber emplazado mejor los friends de la reunión que tenía por debajo o de haber tenido un manojo de clavos y una maza.
Tras 4 horas de trabajo y diversión alcanzamos la ladera de la vertiente oeste. Por encima de nosotros la cumbre; por debajo el albergue y Alejandro con tres jarras de cerveza: ¡Pabajo¡
Isaac Newton. 180 m, 6c/A3
Publciado por Javi Mercuri - 04/08/11 a las 12:08:03 pmFísico, filósofo, teólogo, inventor, alquimista y matemático inglés. El científico mas grande de todos los tiempos…Adjetivos sin duda exagerados teniendo en cuenta que este advenedizo se lanzó a formular la Ley de Gravitación Universal sin haber escalado ni una sola pared. Por no decir que jamás se enfrentó a la tediosa tarea de jumar en un descomunal desplome y en diagonal. ¡Cómo puede alguien predecir qué fuerzas confluirán en ese crítico instante de deschapar un seguro!
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Calor en los Pilares del Fin del Mundo
Publciado por Javi Mercuri - 17/07/11 a las 11:07:33 pmAvanzaba por Val Veny con la misma desidia que últimamente arrastro a cualquiera de las paredes de Alicante. Por un lado la escalada del Pilar del Freney no acababa de despertar mi interés y por otro, una ola de calor sofocante (pronosticada con solo dos días de antelación) mantenía a mi organismo en estado de semilatencia.
Creo que fue en el parking de Val Veny donde finalmente decidimos cambiar el material de roca por los tornillos de hielo. Junio había sido excepcionalmente frío y húmedo e intentar el Hypercouloir en pleno verano fue una idea suficientemente disparatada como para despertar mi curiosidad y reencontrarme con la Musa que maneja los hilos de todo alpinista; esa Diosa que unas veces puede ser obsesiva y absorbente y otras, esquiva y huidiza: La Motivación. Seguir leyendo Calor en los Pilares del Fin del Mundo…
Sangri La
Publciado por Javi Mercuri - 13/07/11 a las 11:07:23 amUn paraíso escondido. Aislado del resto del mundo y al que sólo podrás llegar de la mano de un iniciado. Un lugar dónde el tiempo pasa con lentitud y el envejecimiento es casi una ilusión. Así es el lugar que descubrí hace más de 10 años y al que no me decidí a volver hasta el verano pasado. Desde entonces le he dedicado a este rincón gran parte de mi tiempo libre y otra buena parte del “no libre”, a base de argucias, escaqueos y no pocas mentiras.
Eiger Nordwand. Vía Heckmair, MD+ V+/A0, 3000 m, 10 Tweets
Publciado por Javi Mercuri - 04/05/11 a las 03:05:21 pmAlejandro me había propuesto utilizar esta escalada como laboratorio donde experimentar las posibilidades de Twitter. La experiencia era aparentemente simple y se basaba en la retrasmisión en tiempo real de nuestra progresión a través de la mítica cara norte del Eiger. A alguien acostumbrado a manejar esta herramienta le podría parecer sencillo, pero a mí, que no había hecho algo parecido en mi pu’ vida aquella responsabilidad me iba a pesar más que la propia mochila. Para empezar debía acordarme de enviar periódicamente los tweets, es decir, escribir algo inteligible con los guantes, sin que se me cayera el teléfono, hacer una foto representativa del lugar, adjuntarla y por ultimo subir todo aquello a la red social. En algún lugar del entramado cibernético, a la espera de aquellos piídos, estarían Alejandro y Nacho. Nuestro cometido era proporcionarles la materia prima, los ingredientes básicos y ellos se encargarían de obrar el milagro de la multiplicación. Alquimistas de la comunicación, dispuestos a localizar nuestra débil señal emitida desde un rincón de los alpes y amplificarla como un gigantesco transpondedor a través de sus nutridas listas de seguidores . Capaces de ampliar la información, realizar comentarios, adjuntar reportajes, mantaner debates real time…Desde cualquier lugar y a culaquier hora.
Sospecho que nunca sabré si todo aquel montaje sirvió para algo productivo o tan solo para distraerme más de la cuenta a la hora de recuperar cuerda. Para lo que desde luego sí va a servir es para evitarme le tediosa tarea de elaborar un relato. Lo siento, pero la edición del vídeo a consumido totalmente mi motivación Bloggera. Os dejo los Tweets que fui subiendo a la red según progresábamos y que, sin nosotros saberlo, provocaron una verdadera avalancha de información cibernauta. Y por supuesto, el vídeo.
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Rally 12 Horas de Riglos 2011
Publciado por Javi Mercuri - 17/04/11 a las 11:04:38 pmHabían pasado varios años desde la última vez que participara en un Rally de 12 horas de escalada. Los suficientes para que el recuerdo de antiguas victorias se hubiera difuminado, librándome de todo tipo de presión competitiva. Nuestro objetivo en este evento estuvo claro desde el primer momento: pasar un día divertido escalando vías de grado medio y a vista.
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